lunes, 22 de noviembre de 2010

La participación ciudadana y los Bancos Comunales. ¡Gran responsabilidad!


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Pedro J. Ramírez Perdomo
Lunes, 22 de noviembre de 2.010

Repetidas veces leemos en la prensa o por los medios audiovisuales oímos a funcionarios públicos decir, que mañana, o el mes próximo, o el año que viene, quedará resuelta tal cosa, o que todo será mejor; y así transcurre el tiempo y llega el mañana, el mes, el año y todo sigue igual y por tanto una esperanza disuelta. Es como aquel que será feliz cuando crezca, o cuando se gradúe, o cuando compre un auto, o cuando se case, o tenga un hijo, y todos esos acontecimientos van pasando y sigue igual. Cuando entró en vigencia nuestra Constitución Nacional, en 1999, se nos convenció de ser la mejor del mundo y que nosotros los ciudadanos comunes tendríamos un rol protagónico, porque ya no seriamos solamente representados por funcionarios, sino que seriamos participantes. De manera que como pueblo, desprovisto de todos los hilos del poder, en cualquiera de sus niveles, seriamos escuchados y las necesidades de cada sector tomados en cuenta, para la ejecución de programas, de proyectos, la inclusión en leyes de nuestras aspiraciones y consideraciones. Hemos presenciado mañanas que se avizoraron esplendorosas, opacadas por reclamos no escuchados, de quienes con esperanzas menguadas se expresaban ante oídos sordos. Cuando se propuso a través de la legislación, crear comunidades organizadas, para que ellas ejecutaron sus proyectos, hubo quienes se entusiasmaron con la idea, pero cuando se fijaron condiciones sometidas a los dictados del gobierno y la procedencia de los recurso, se separó uno de los elementos fundamentales para una participación ciudadana libre y efectiva, porque quien paga siempre establece las condiciones. Así los Consejos Comunales son entes del gobierno central y al existir la entidad llamada Banco Comunal, convierte a sus participantes en funcionarios del Estado, con responsabilidades muy altas, puesto que los hace administradores de recursos públicos sobre el cual tienen el deber de rendir cuentas. Ello no sería nada del otro mundo, si se hubiese comenzado con las instrucciones debidas, con la creación de infraestructuras adecuadas, la ejecución de proyectos debidamente avalados por arquitectos, por ingenieros, por gerentes, por constructores y obreros; y por una organización, que al no tenerlas los Consejos Comunales, dificultan una participación exitosa, distorsionando las labores, programas y proyectos que si pueden ser realizados por las Alcaldía y Gobernaciones. Por ello recomendamos a quienes deseen integrar los Consejos Comunales, que se asesoren, que se preparen, que estudien, y que hagan lo máximo a favor de sus comunidades, con la certeza que no les será remunerado sus esfuerzos, porque son cargos de honor.