lunes, 31 de enero de 2011

Mahatma Gandhi y la No Violencia.


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Pedro J. Ramírez Perdomo
Lunes, 31 de enero de 2.011

Ayer 30 de enero, se celebró el “Día escolar de la no violencia y la paz”, como un método usado por un pequeño y a la vez gran hombre, que retó al imperio ingles, frente a sus acciones arbitrarias y discriminatorias contra una sometida población en Sudáfrica y en su propio país, la India, en el tiempo que le toco vivir, a comienzos y hasta casi mediados del siglo veinte, cuya vida radiante y luminosa fue truncada por quien representó la ignorancia y el resentimiento, ante quien abogó por la paz, con profundos ideales prácticos, pero que aún siguen pocos comprendidos. Me refiero a Gandhi, a quien el poeta Rabindranath Tagore calificó como el Mahatma o alma grande. Descubrir como este hombre común, sin ningún atractivo especial, fracasó inicialmente como abogado ante los tribunales y mediante su esfuerzo logró convertirse en un ser capaz de influir en millones de personas y producir cambios en cada quien, es algo que sorprende. Albert Einstein se refirió a él como “Un dirigente de su pueblo sin especiales apoyo de las autoridades, un político cuyo éxito no se basa en el poder de la tecnología, sino sencillamente en la fuerza convincente de su personalidad… Un hombre que frente a la brutalidad europea prefería la dignidad del simple ser humano, demostrando así su espíritu superior” Nehru, el primer Ministro de la India, luego de su independencia, declaro: “Este hombre pequeño, de escasa fuerza corporal, tenía la dureza del acero, algo del granito; no cedía ante fuerzas terrenales por grandes que fueran. Había en él una superioridad regia que forzaba a los demás a obedecerle espontáneamente… Su lenguaje era sencillo…, pero tras esta capa de hielo externo, ardía un fuego abrasador de concentrada pasión; sus palabras penetraban hasta el más profundo rincón de nuestros cerebros y corazones… Su sonrisa dispensa alegría, su risa es contagiosa e irradia felicidad. Hay en el algo infantil que cautiva. Cuando entra en un cuarto, el aire fresco que lo envuelve purifica la atmosfera. ¡Qué problema y que enigma, no solo para el gobierno ingles, sino también para su propio pueblo…” Gandhi fue un Karmayogi, un hombre que buscaba la autorrealización actuando de modo absolutamente desinteresado. Las lecturas de Tolstoi tuvieron gran influencia en su vida, logrando que sus acciones fuesen siempre producto de lo que pensaba. Tenemos en Gandhi un palpable ejemplo de cómo el ser humano, sin necesidad del uso de las armas, ni de nada externo, puede lograr benéficos efectos en la sociedad, usando las fuerzas de la naturaleza, que todos poseemos. Por lo que recomendamos ampliamente estudiar la vida de este ser ejemplar.